Tener dos conexiones a Internet no sirve de mucho si tienes que cambiar cables manualmente cada vez que falla una de ellas. Ahí es donde entra el concepto de failover.
En una configuración básica, el router utiliza normalmente tu conexión principal y mantiene Starlink como enlace secundario. Si deja de existir conectividad real a través del enlace principal, el router cambia automáticamente hacia Starlink.
Para hacerlo correctamente no basta con comprobar que el puerto WAN continúa conectado. El router debería verificar periódicamente que realmente puede alcanzar Internet mediante algún destino externo confiable.
Equipos de marcas como MikroTik, Teltonika, Ubiquiti y otros routers avanzados permiten crear este tipo de reglas. Algunos modelos también pueden utilizar varias conexiones simultáneamente mediante balanceo de carga, aunque eso es diferente al failover puro.
El tiempo de recuperación dependerá de cómo configuremos las comprobaciones. Una detección demasiado lenta puede dejar la red sin servicio durante varios minutos, mientras que una comprobación demasiado agresiva podría provocar cambios innecesarios ante pequeñas fluctuaciones.
Para hogares, oficinas pequeñas o instalaciones remotas, combinar fibra, cable o LTE/5G con Starlink puede proporcionar una solución de respaldo bastante robusta.
En próximas guías de Ciberpioneros veremos configuraciones concretas para distintos routers y escenarios.

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